Los griegos tenían claro que el destino era el reino de la necesidad, esto que acostumbramos a poner en cuestión en nuestras sociedades modernas . Así en el mundo clásico mas acostumbrado a entender la ley natural, rápidamente aprendieron que para entender el concepto destino hay que verlo incluyendo el tiempo.

l Destino es aquel conjunto de acontecimientos externos, que confluyen en la vida de un ente viviente, y le permiten experimentar en el tiempo, de una forma implacable. Situados ya, después de estas aproximaciones, vemos que esta dialéctica tiene dos polos:

1) la consciencia del “ser” (mundo interior),

2) la vida, la realidad (mundo exterior).

La Astrología, desde sus orígenes, ha tratado de dar respuesta por igual a estos dos principios, y para ello, primero los ha definido, y después ha aplicado la técnica necesaria para controlarlos. Para el conocimiento astrológico que tiene su origen en la experiencia real, el planteamiento en el orden de estos principios, le es indiferente puesto que sería lo mismo que preguntar: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? (¿el mundo interior o el mundo exterior?) cuestión incontestable hasta la fecha. El conocimiento astrológico prescinde de este planteamiento, aceptándolo como realidad evidente, y lo define en base a la experiencia. El destino quedaría enmarcado en dos partes:

1) Destino propio

2) Destino asociado

Pondremos un ejemplo de la realidad cotidiana: Imaginemos que vamos de excursión e inevitablemente tenemos que pasar un río; este hecho nos lleva a dos soluciones:

A- Construir una balsa con nuestras manos y conocimientos, ponerla a flote y cruzar (destino propio).

B- Buscar al barquero y por una módica cantidad nos pasará sin esfuerzo al otro lado (destino asociado).

Analizando, veremos que la Astrología en su técnica, delimita claramente estos dos tipos de destino, uno es la carta natal del individuo (destino propio), y otro como influye en él, la carta natal del gobernante del territorio donde habita, a través de la política y leyes del lugar (destino asociado). Es éste, el destino asociado, el que más se ha desarrollado en la actualidad, puesto que, sólo con el hecho de subir a un autobús público nuestra carta natal (destino propio) queda sometida, en parte, a la del conductor(destino asociado). Dejando claro el concepto pasemos a delimitar la fatalidad o fortuna, siendo las dos una misma moneda que nos muestra sus distintas caras.

1) La fatalidad es una experiencia de la consciencia que nos aporta la sensación de lo contrario a la vida.

2) La fortuna es una experiencia de la consciencia que nos aporta la sensación de lo favorable a la vida.

Queda claramente reflejado que la “Fatalidad o Fortuna” queda a un nivel de sensación o vivencia para el mundo interior, y el “Destino” son hechos o acontecimientos que confluyen en el tiempo, en la realidad del mundo exterior.

Como consecuencia de lo anteriormente explicado, podemos deducir que conociendo nuestras “necesidades” podríamos tener una idea del grado de “destino” que soportamos. Los clásicos nos aportaron 36 necesidades básicas de todo ser humano para poder tener una vida plena ( ver listado).

Una vez conocidas las básicas deberemos incorporar todas aquellas necesidades que la “sociedad” moderna nos impone al margen de las 36 naturales que todos disponemos, estarán distribuidas por las distintas escalas sociales (ver gráfico circular).

La ley natural que fluye por las técnicas astrológicas nos advierten de que existen dos tipos de acción de la luz de los planetas, si citamos a Morin por ejemplo habla efecto elemental y efecto influencial. Así con esto podemos ver como el efecto elemental propicia conocer la necesidades naturales (36), el efecto influencial nos determinara las necesidades “sociales”, por tanto si es posible establecer el grado sujeción al destino de una persona conociendo

1º cuantas de las naturales son importantes y en que orden,

2º conociendo las “sociales” que se enmarcan en efecto de las casas deduciendo las necesidades de la derivación.

Resumiendo el destino es un conjunto de acciones encadenadas a satisfacer necesidades bien naturales o sociales, por tanto a mas necesidades, mas sujeto a cumplir patrones de destino de forma implacable, sin posibilidad de ser libre, por ejemplo la necesidad de beber nos puede crear, si tomamos alcohol, una dependencia viciosa que le llamamos “adición”, que no es otra cosa que la “necesidad” ha tomado el control de nuestro intelecto creando algo obsesivo. Como consecuencia podemos sacar que la libertad se basa precisamente en tener las menos necesidades posibles, y así poder decidir en libertad en tiempo correcto, como la ley natural y la astrología nos indica, para ser más felices tener mas salud, para cuando llegue el momento poder trascender.