La luz es considerada como el vehículo de la fuerza divina en el orden natural, como así lo en tiende el modelo astrológico clásico, esta forma de ver la luz es compartida desde origen por la religiones igualmente, perdurando hasta nuestros días, no así por la sociedades y ciencias nacidas de la ilustración que niegan cualquier canalización de la esencia mediante la luz considerándola un mero fenómeno físico ajeno al hombre y sus tiempos vitales, estudiándola desde un mero producto mecánico natural dentro de la Física.

No así los astrólogos y religiosos que observan en la luz la fuerza mental de la la esencia divina, asi como lo explican neoplatónicos, herméticos y cabalistas en el renacimiento y se mantendrá hasta la modernidad ilustrada, de forma encubierta, y que la sociedad montada desde la ilustración “proscribe persecutoria y radicalmente” esta forma de entender la naturaleza.

Una expresión de este concepto y su importancia lo tenemos en la Catedral Gótica construida fundamental para ser testigos del efecto de la luz divina en un templo, con sus vidrieras y sus rosetones, no solo esto sino se incorporan en ellas medidas de tiempo llamadas meridianas para remarcar el efecto orden divino en el espacio sagrado mediante la luz del Sol, vehículo de la mente sensible divina, que marca el orden fundamental de la vida sobre la tierra.

Un ejemplo de esto es la meridiana de la catedral Gótica de Milán:

El arquitecto neoplatónico encargado de supervisar las obras de la catedral fue Antonio Averlino Filarete, personaje excepcional que escribió un Tratado de Arquitectura donde da las claves de como una construcción como es esta un templo, debe poseer la clave natural para realmente poder conectarnos a la esencia divina, seria como un libro de Vastu escrito por los hindúes o de Fen Shui chino, pero en renacentista, su encargo fue en homenaje a Francisco Sforza, familia para la cual trabajo y fue mecenado.

Así pues los astrólogos cuando aplicamos las técnicas astrológicas, nuestro interés, esta en conjeturar sobre una ecuación luminosa solar fundamentalmente, que es vinculante para el ser humano y ordena sus tiempos, este es el verdadero interés del astrólogo y es lo que nos diferencia de la mutación astronómica realizada en la ilustración, donde solo les interesa el “pedrusco” y su posición mecánica en el cielo, como si en la antigüedad hubieran estudiado mecánica celeste para pasar el rato y contar cuentos a la luz de la hoguera para estimular y entretener su imaginación en sus tiempos de ocio (al estilo moderno de las películas de anglolandia).

Va, y nosotros, nos lo creemos (ver los programas de los planetarios de las ciudades).