Todos lo sabios del mundo clásico estaban versados en el arte de la memoria se consideraba parte del valor por el cual alcanza el pleno conocimiento que es la PRUDENCIA asistida por tres cualidades básicas:

Memoria

Inteligencia

Providencia.

El triunfo definitivo de la razón en el proyecto cultural de Occidente conlleva el descrédito de la memoria como fundamental apoyo de la consecución de conocimiento. Durante el renacimiento se solaparon en contraposición las dos estructuras de sostén del conocimiento que se hicieron famosas antes y después de instalarse la episteme  que dio paso a la ilustración. Me refiero por ejemplo al teatro de Giulio Camillo en contraposición a la enciclopedia de Diderot y D’Alembert.

Dos estructuras de la mente que están diseñadas para conseguir el acceso y adquisición de conocimiento que terminara por imponerse en occidente de la mano del racionalismo el enciclopedismo ilustrado frente al desprestigio de la memoria.

La memoria cumple un papel esencial en el acto de comprensión de la relación entre lo macrocosmico y lo microcosmico, según se estructure esta, la comprensión será una u otra.

En ambas estructuras se procura introducir la totalidad del conocimiento humano, pero radicalmente distinto carácter de concepción que muestran ambas estructuras, como recipientarias del conocimiento, nos pone en una buena pista para llegar a entender el lugar que ocupa la memoria antes y después del triunfo de la razón en el proceso de adquisición del conocimiento en la MODERNIDAD.

Asi pues la forma de almacenar el conocimiento condiciona total y absolutamente su comprensión, y el concepto de microcosmos esta ligado a esta forma de adiestrar la memoria.

Este planteamiento tiene una estrecha relación con las artes de la memoria y con todos
los intentos por construir estructuras memorísticas para abarcar un saber universal,
confianza que durante el racionalismo posterior y aun ya en el renacimiento anglosajón como las críticas venidas del mundo reformado, como Pierre de la Ramée o Philip Melanchthon sirvió de burla o fue desacreditada sin paliativos. Sólo quien cree en que una criatura privilegiada puede reproducir, dentro de sus restringidas dimensiones, el orden inmenso del cielo, de los astros, de las montañas, de los ríos y de las tormentas, se puede empeñar en un mecanismo memorístico que lo haga posible y así comprender la relación entre el macrocosmos y microcosmos.

Esto impregna el conocimiento astrológico pues deja de ser entendido no solo como un conjunto de técnicas, sino que a la vez es el medio por el cual un hombre estructurando su mente se convierte en microcosmos, asi podemos entender la mayoría de los programas iconográficos del mundo antiguo que fueron restaurados en el RENACIMIENTO, ya que se comprendió que eran esquemas nemonicos que convertían en microcosmo quien los incorporase nemonicamente a su esquema mental como así hicieron los clásicos Platón Plotino Aristóteles Cicerón etc.

Estos diagramas nemonicos se les llama herméticos porque convierten, al que los implementa en su mente en microcosmos, así fue por ejemplo diseñada la Capilla Sistina donde se producen los “CONCLAVES”, otros ejemplos en Lull, Ficino, Pico, Flud, Bruno sobre todo.

Así fue trasmitido el conocimiento astrológico, que no es entendido sino como un camino de reintegración del hombre en sus tres dimensiones al macrocosmos que lo reintegra al UNO.

El descrédito de la memoria que patentiza el enciclopedismo tiene su historia; una compleja historia que tiene que ver mucho con el tiempo de la Reforma. Varios elementos podemos destacar para su consideración: el descrédito de las imágenes en el ámbito protestante (la iconoclastia propia del pensamiento reformado, que alcanza a todas las manifestaciones de lo imaginario alimentando al racionalismo triunfante), el nacimiento de la imprenta y la enorme difusión de la lectura y la escritura. Dan la puntilla en la ilustración al procedimiento por el cual el hombre se hace microcosmico.

No cabe duda de que se crea una importante escisión entre los dos procedimientos una distinción abismal que conduce hasta el siglo XX (ser de letras, ser de ciencias los niños en la escuela) y que produce un cierto descrédito de los humanismos.

Y si esto es así me pregunto ¿ estamos interpretando correctamente la astrología desde el pensamiento moderno, o por el contrario accedemos con el formato enciclopédico que es hostil al formato conque se pensó y se trasmitió el conocimiento astrológico? ¿no será esto lo que induce la decadencia del estudio de la astrología en occidente desde la ilustración hasta nuestros días, y no tanto como nos venden, la inquisición católica que curiosamente, mantiene el valor de la memoria y el uso de las imágenes que trasmite el mundo clásico ?

Y otra pregunta necesita respuesta ¿El microcosmos se nace o se hace?