Ya es evidente que cada vez más el efecto de Saturno es más contundente conforme se aproxima la culminación de la conjunción en el signo de acuario, tanto en las sociedades humanas como en los individuos que las componen, cada país ejerciendo de causa “general”, obliga según sus leyes y decisiones a someter a la causa “particular” de sus ciudadanos. Para refrescar la memoria citaremos a Abumasar:

“En cuanto a Saturno, su, naturaleza es fría, seca, amarga, negra, oscura, violenta y áspera. A veces también es frió, húmedo, pesado y de viento hediondo. Come mucho y es sincero en la amistad. Preside las .obras de humedad, ganadería y agricultura; los propietarios de tierras, obras de construcción en haciendas, lagos y ríos; la medición de las cosas, la división de las haciendas, tierras y mucha propiedad y las haciendas con sus riquezas; la avaricia y la indigencia; los domicilios, los viajes por mar y las estancias largas en el extranjero; los viajes lejanos y malos; la ceguera, la corrupción, el odio, el dolo, la astucia, el fraude, la deslealtad, la nocividad (o daño); el retiro al interior de uno mismo; la soledad y la insociabilidad: la ostentación, el afán de poder, el orgullo, la altivez y la jactancia; aquellos que esclavizan a los hombres y mandan, así como todas las acciones de maldad fuerza, tiranía e ira; los luchadores; la esclavitud, el encarcelamiento, el secuestro, el cautiverio, el habla honesta, la cautela, la reflexión, el entendimiento, el ensayo, la meditación … el mucho pensar, la aversión al habla y a la importunidad, la persistencia en un rumbo. Muy pocas veces se encoleriza, pero cuando se encoleriza no es dueño de sí no desea bien a nadie; rige también a los ancianos y las personas displicentes; el miedo: los reveses de fortuna, los cuidados, los accesos de tristeza, la escritura, la confusión, … la aflicción, la vida penosa, los apuros, la pérdida, las muertes, las herencias, los cantos fúnebres y la orfandad; las cosas viejas, abuelos, padres, hermanos mayores, sirvientes, lacayos, mendigos y personas cuya atención requieren las mujeres [?]; los cubiertos de oprobio, ladrones, sepultureros, ladrones de cadáveres, curtidores y los que cuentan cosas; la magia y los rebeldes; la gente de baja cuna Y los eunucos; el largo reflexionar y poco hablar; los secretos, y es así .que nadie sabe lo .que hay en él ni él lo muestra, aunque conoce toda ocasión oscura. Rige la autodestrucción y las cosas de hastío”.

La ley natural ha emergido con fuerza en las sociedades occidentales, y la resistencia a esta realidad que se impone, no hace mas que demorar lo inevitable, así la gestión de la pandemia China no puede estar en manos de los políticos, sino de los expertos en sanidad, lo que ya se ve es que el político pretende siempre por encima de todo gestionar el “miedo” (que no la pandemia China) valor que permite mantener y alargar el poder, propio de este Saturno (limitaciones confinamientos etc) en capricornio donde coopera con Marte (toque de queda, controles policiales etc). Los clásicos plantean la lucha contra las enfermedades como una guerra, de un lado la afección, y por otro las defensas del cuerpo, esto mismo vale para la pandemia China, así tenemos dos estrategias posibles:

1º Cavamos trinchera y esperamos a que el enemigo venga y nos vaya atacando y vencerlo por desgaste, pero a su vez también nos desgasta.

2º Salir de nuestra trinchera y atacar al enemigo en su campo, donde debemos previamente conocerlo y saber sus movimientos, e identificar sus estrategias.

Así los gobernantes de cada país apuestan por una u otra de estas estrategias siendo causa “general” para sus ciudadanos, por tanto esto será una cuestión que afectará y que se verán los resultados en el próximo 0 Aries de 2021. Lo sensato es que los políticos solo fueran facilitadores de las decisiones de los sanitarios cualificados, son los únicos que deberían decidir sobre las estrategias en cada momento del ciclo pandemico. Aquel país que no resuelva de esta manera está abocado a un desgaste de su población muy intensa y aparecerá el otro efecto de Saturno entre las gentes la MELANCOLIA.

Daré la definición dada por los clásicos:“La melancolía, el tema de nuestro discurso presente, lo es en disposición o en hábito. En disposición, es esa melancolía transitoria que va y viene en cada ocasión de tristeza, necesidad, enfermedad, problema, temor, aflicción, enojo: perturbación mental o cualquier tipo de cuidado, descontento, o pensamiento que cause angustia, torpeza, pesadez y vejación del espíritu y cualquier ánimo opuesto al placer, la alegría, el alborozo, el deleite, que nos causa indolencia o disgusto. En dicho sentido equívoco o impropio, llamamos melancólico al que está embotado, triste, huraño, torpe, indispuesto, solitario, de alguna forma enternecido o “descontento”. Y de estas disposiciones melancólicas no está libre ningún hombre vivo, ni siquiera el estoico; nadie es tan sabio, nadie tan feliz, nadie tan paciente, tan generoso, tan divino, tan piadoso que pueda defenderse; nadie está tan bien dispuesto que en uno u otro momento no sienta su dolor, más o menos. La melancolía, en este sentido, es una característica inherente al hecho de ser criaturas mortales. «El hombre nacido de mujer es de poca duración y lleno de problemas». Se atormentaron mucho con ella Zenón, Catón y el mismo Sócrates, al que tanto alaba Eliano por su temperamento moderado, que «nada le podía turbar, sino que saliendo y entrando, Sócrates siempre mantenía la misma serenidad de semblante, cualquiera que fuera la miseria que le aconteciera» (si podemos creer a Platón, su discípulo). Quinto Metelo, al que Valerio pone como ejemplo de toda felicidad, «el hombre más afortunado de los que vivían entonces, nacido en la más floreciente ciudad de Roma, de parentesco noble, un hombre correcto en persona, bien cualificado, saludable, rico, honrado, senador, cónsul, feliz con su mujer, feliz con sus hijos », etc, sin embargo, no estaba libre de la melancolía, tenía su parte de tristeza.

Policrates Samius, que arrojó su anillo al mar para participar del descontento de los demás, y lo recuperó milagrosamente de nuevo poco después, en un pez cogido cuando pescaba, no estaba libre de las disposiciones melancólicas”.

ROBERT BURTON , ANATOMÍA DE LA MELANCOLÍA.

Esto le espera a la población de aquellos países en que sus gobernantes opten mas por gestionar el miedo, que la pandemia.