La astrologáa clásica deja claro cuales son los procedimientos para conjeturar un tema astrológico, así encontramos en infinidad de textos clásicos el procedimiento de cuantificar.

Pongo como ejemplo el de Felipe II:

Esto que nadie cuestiona por su eficacia, modernamente ni se contempla, claramente tenemos ejemplos de cuantificacion dados hasta entrados el siglo XIX por ejemplo la obra de Sibly:

Da la misma ponderación de Antonio de Najera , Cipriano Lobicio y que los persas etc…

De la misma manera que se perdió el modelo natural en la enseñanza de la astrología, también la ponderación en la modernidad se nota su ausencia, sobre todo después de ver tratados como el de Schoener o Juntino o Flud que no dejan al azar ni un ricón del tema sin cuantificar.

Las tablas de cuantificación tendrían que ser como la tabla de elementos para formular en química “inprecindible.

Como ejemplo veamos como se pondera en las cuspides de las casas en Felipe II, y veremos variaciones importantes con lo que la modernidad propone:

En astrología que trabajamos con seres humanos debemos precisar o buscar todos lo medios para ello

las “ocurrencias” y los “inventillos de pepillo editoriales” no deberían dominar la conjetura

“los experimentos con gaseosa”.