El libro de la Cábala de Abraham ben Salomón de Torrutiel y un fragmento histórico de José Ben Zaddic de Arévalo

Abraham ben Selomó de Torrutiel, historiador nacido en Utiel (Valencia) en 1482, tuvo que abandonar España en 1492 como consecuencia del edicto de expulsión, instalándose en la ciudad marroquí de Fez, lugar de destino de muchos de los expulsos de Sefarad, donde encontró una nutrida comunidad judía. Salió junto a su padre, Salomón de Torrutiel, experto en el Talmud y discípulo de Isaac Campantón, que entonces contaba más de sesenta años, y que moriría apenas un año después de su llegada a Fez. El joven Torrutiel aún habría de vivir otra desgracia en su infancia, tal y como él mismo narra en su crónica: el incendio que destruyó toda la judería de Fez, con cientos de víctimas y la pérdida de todas las casas y enseres. Fue en aquel momento cuando un buen número de los judíos expulsados instalados en Fez deciden volver a la Península. No es seguro, pero sí posible, que Abraham de Torrutiel se instalara temporalmente en Lisboa. Lo que sí se sabe es que en 1510 comenzaba a redactar en Fez su crónica histórica, el Séfer haCabalá, donde participó activamente en la vida de la comunidad judía.
El Séfer haCabalá (‘Libro de la tradición’) es la única obra de Abraham de Torrutiel de la que tenemos noticia, y es posible que tampoco nos haya llegado completa pues sólo se conoce de ella un manuscrito, tardío, a partir del cual se han hecho todas las ediciones y traducciones. Tal y como indica en su prólogo, el objetivo de la obra es continuar el libro homónimo escrito por Abraham ibn Daud en 1161 desde donde él lo había dejado. La obra se divide en tres partes: la primera, da noticia de los autores y sabios anteriores a la confección de la crónica de Ibn Daud, pero que éste no incluyó; la segunda, sobre los posteriores a Ibn Daud; y la tercera, es una breve crónica de los reyes de España, desde la perspectiva judía, seguido de la historia de la expulsión de los judíos de España y de su instalación en Portugal y en Fez. Esta última parte, vivida en primera persona por el autor, es la que tiene un mayor interés.
La presente edición incluye la traducción española con notas, breve texto introductorio e índice onomástico. El editor, Francisco Cantera, incluye además la traducción de un fragmento del capítulo 50 del Compendio del recuerdo del justo de Yosef ben Sadic de Arévalo para mostrar los paralelismos de algunos pasajes de la obra de Torrutiel con lo escrito, unos treinta años antes, por Yosef ben Sadic.