Las Meditaciones son un breve conjunto de pensamientos sobre la condición humana y el sentido de la vida, desde la posición estoica del emperador filósofo. Como estadista, a Marco Aurelio le interesan las grandes virtudes sociales, las que hacen referencia a la justicia y al bien común: la benevolencia, la colaboración desinteresada, la tolerancia, la clemencia… Por encima de todo, el emperador quiere ser útil a Roma.

1. Hemos nacido para una tarea común, como los pies, como las manos, como los párpados, como las hileras de dientes superiores e inferiores. De modo que enfadarse y obrar unos contra otros va contra la naturaleza.

2 Igual que están los miembros del cuerpo en los individuos, así los seres racionales, aunque en cuerpos separados, están constituidos para una misma colaboración.

3 Si es común la razón que nos hace racionales, también es común la razón que prescribe lo que debemos hacer o no. Por tanto, también hay una 1ey común.

4. Aprendí de mi padre la mansedumbre, la firmeza inquebrantable en las decisiones atentamente tomadas; la indiferencia ante la vanagloria de los honores; el amor al esfuerzo y a la perseverancia; la experiencia para distinguir cuándo hay necesidad de apretar y cuándo de aflojar; la previsión remota y 1a resolución por anticipado de los pequeños asuntos. Todo calculado reflexivamente, como si le sobrara tiempo, sin turbación, ordenadamente, sólidamente, armónicamente.

5 A todas horas debes pensar, como romano y como hombre, en hacer lo que tienes entre manos, con seriedad meticulosa y sincera, con amor, libertad y justicia, y en no perder el tiempo con fantasías inútiles.

6. Se ultraja a sí misma el alma del hombre cuando se irrita, cuando vuelve las espaldas o es hostil a alguien, cuando es vencida por el placer o el dolor, cuando es hipócrita y hace o dice algo con fingimiento o falsedad, cuando obra sin sentido.

7 Acomódate a las cosas que te han cabido en suerte. Y estima de verdad a las personas con quienes te ha tocado vivir.

8. El que comete injusticia se hace mal a sí mismo, porque él mismo se hace malo.

9. Muchas veces comete injusticia el que no hace nada, no solo el que hace algo.

10 Si puedes, corrígele con tu enseñanza; si no, recuerda que para ello se te ha dado la benevolencia. También 1os dioses son benevolentes con ellos.

11 Mira si con todos te has portado hasta ahora así: “No hacer a nadie ni decir nada fuera de lo justo”

12 El arte de vivir es más semejante a la lucha que a la danza’

14. Si no conviene, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas’